LA PROCESIONARIA (ORUGA DE LOS PINOS) LLEGA POR ESTAS FECHAS 5 mayo, 2014

En estas fechas hay que tener cuidado con la procesionaria (oruga de los pinos) cuando salga a pasear con su mascota. Por este motivo hemos creído conveniente reproducir el artículo de la revista Especies.

Uno de los mayores placeres de los amantes de los animales es salir a pasear por el monte con su fiel compañero en primavera, cuando el sol calienta pero no abrasa y las flores nos ofrecen su espectáculo de colores.  Pero junto con esta estación llegan en procesión las peligrosas orugas de los pinos que inundan nuestro país.

Seguro que la mayoría se las han cruzado alguna vez, todas en fila, una tras otra, con sus peligrosos pelos urticantes. Caminan en hileras moviéndose por el suelo de los pinares y en numerosas ocasiones llaman la atención de los perros. En este caso la curiosidad también puede matar al gato. Son como otros parásitos más pequeños, las pulgas: están ahí todo el tiempo, pero al encontrar las condiciones ambientales favorables (la subida de las temperaturas) aparece el reflejo de enterramiento. De este modo bajan de sus nidos blancos y recorren el suelo en busca de un lugar donde enterrarse para hacer una crisálida y romperla en julio ya convertidas en mariposa. Los perros más curiosos pueden incluso perder la vida en el intento de saber a que saben los peculiares gusanos.

Esos seres se mueven en línea en una procesión guiada por una hembra; en esos momentos serían una presa fácil para los depredadores si no fueran venenosas. Las orugas están cubiertas por unos pelos urticantes con una toxina que resulta devastadora para cualquiera que se ponga en contacto con ellos, por ejemplo para los perros que aproximan su hocico o su lengua sobre ellas. En Madrid se han registrado ya numerosos casos.

Los primeros síntomas comienzan con el perro rascándose la boca, como si necesitara quitarse algo de la lengua y salivando profusamente. En ese momento, lo más conveniente, es acudir inmediatamente a una clínica veterinaria, ya que la vida de ese animal corre peligro.

El cuadro clínico es similar al de un shock alérgico: se inflaman la lengua, la boca, el esófago y el estómago, hasta llegar a un punto en el que el perro no puede respirar y se muere. La intervención de un veterinario es vital, aunque en la mayoría de los casos en los que el animal ha chupado las orugas la lengua se necrosa. Algunos pueden llegar a perder todo el órgano.

Por lo tanto,  y para concluir, disfrutemos de los paseos por el campo con precaución y atentos a la curiosidad de las mascotas.

Natalia Sagarra (Revista Especies , Grupo Asís, Nº 174, Abril 2014)

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